
Railay
Una península a la que no llega ninguna carretera
Railay está en tierra firme, pero los acantilados de piedra caliza la aíslan de toda carretera, así que la única entrada es una longtail desde Ao Nang, unos quince minutos. Al desembarcar no verá un solo coche: solo senderos de arena, cuatro playas y las paredes verticales que hicieron de este lugar uno de los grandes destinos de escalada del mundo.










